Aires de seguridad en San Juan de Río Coco

Tatiana Rodríguez Vargas

A 240 kilómetros al norte de Managua, encontramos el municipio de San Juan de Río Coco, que por su ubicación se describiría como un pequeño jardín del Edén: rodeado entre montañas, árboles frondosos y un clima agradablemente fresco.

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Ahí, el buen vivir de las familias que habitan en este municipio del departamento de Madriz se refleja en cada una de las actividades diarias que realizan en pro de su bienestar.

Así lo manifestó doña Azucena Zeledón, quien la encontramos caminando por una de las pocas calles que hay en la zona urbana, “mi pueblo es un lugar de cultura, es un lugar popular, muy productivo, de cosechas, para tener amistades usted la encuentra por todas partes”.

A pocas cuadras, y en su tramo donde oferta las riquísimas rosquillas somoteñas, se encontraba Néstor Cruz Alfaro, quien mencionó que su pueblo es un lugar tranquilo.

“Aquí es bien concurrido, y para estas fechas que está lo del café viene bastante gente de toda Nicaragua a visitar, tanto turistas como trabajadores que vienen a buscar empleo, hay bastante frecuencia, movimiento”, sostuvo este joven comerciante.

Aires de Seguridad en San Juan de Río Coco

El grano de oro

El olor a café en cada cuadra es un aroma que rebasa hasta las montañas, y no es para menos porque este es uno de los municipios que más produce el grano de oro. 800 fincas cafetaleras son las que albergan cada año a miles de trabajadores que llegan a cortar este fruto.

Y en cada una de esas haciendas se evidencia la presencia de los oficiales de la Policía Nacional, quienes realizan diferentes acciones para prevenir cualquier delito que atente contra los trabajadores y productores.

“Nosotros tenemos contactos con ellos, siempre estamos monitoreándolos en la mañana y en la tarde, ¿qué ha pasado, que ha habido? De esa forma nosotros nos movemos hacia los lugares”, sostiene el Sub Inspector Jaime González, quien funge como Jefe de Sector de San Juan de Río Coco.

Abner Laguna

Y en la temporada alta, entre octubre y febrero que se da la corta, ahí se refuerza la presencia de los azulitos.

En la Finca Los Pinares se visibiliza este trabajo coordinado entre productores, trabajadores y oficiales. “Nos hemos sentido bien resguardados por ellos, bastante presencia policial aquí en las comunidades, bastante patrulla y gracias a Dios este año no hemos tenido problemas, nos hemos sentido bien protegidos”, dijo Abner Laguna Rodríguez, quien funge como administrador de la finca.

Este trabajo articulado ha permitido garantizar la seguridad en la cosecha del grano de oro, logran así aportar al crecimiento económico de nuestro país.