Miles acompañan a Santo Domingo en total Seguridad

 

Tatiana Rodríguez Vargas

Desde las primeras horas de este 01 de agosto, cientos de personas vestidas con los trajes folclóricos, con sus imágenes de Santo Domingo de Guzmán, así como los diablitos, negritos e indios que son los atuendos alusivos a esta celebración popular, se aglomeraron en la iglesia que lleva su mismo nombre en las Sierritas de Managua, esperando que su patrono saliera para recorrer las calles y visitar a sus promesantes por diez consecutivos.

Esta fiesta en honor a Minguito, como es conocido popularmente por sus devotos, es la fehaciente tradición que tienen las y los capitalinos para agradecer los milagros e intercesión de este ilustre personaje que sirvió al Señor Jesús.

La diminuta imagen puesta en una peaña fue cargada en hombros de las y los tradicionalistas, quienes al compás de la música de los chicheros danzaban cada canción, festejando con las familias que su Santo Patrono llegaría a la capital en unas cuantas horas, para pasar 10 días consecutivos entre ellos.

El fervor, la tradición y la religiosidad fue manifiesto entre las y los presentes, quienes expresaron su agradecimiento por la presencia de las y los oficiales de la Policía Nacional para resguardar el orden en estas fechas especiales.

Una de ellas, fue la edil capitalina, la Compañera Reyna Rueda, quien también es la mayordoma de estas festividades, mencionando que “con mucho cariño, con mucho amor, todas estas actividades en honor a nuestro Santo Patrono, Santo Domingo de Guzmán, han transcurrido de manera tranquila, ordenada y segura”.

Agradeció “a las instituciones por resguardar y acompañar a centenares de promesantes, a nuestro comité tradicionalista que se han sumado a esta procesión maravillosa de nuestras fiestas tradicionales en honor, estamos con alegría, con fe, con devoción celebrando a nuestro patrono”.

Divina intercesión

Cada niño, joven o anciano llegaban por tradición, fervor o pagar una suplica hecha por ellos, agradeciendo esa intercesión de Minguito para curar una enfermedad, por sacarlo de algún problema o darle una bendición.

Tal caso es de Saúl Huerta, un joven ticuantepeño que tiene años de pagar una promesa por su salud,
“cuando era chiquito me dio un dolor fuerte y me detectaron gastritis, entonces en medio del dolor le dije a Santo Domingo que me ayudara porque venían las fiestas de agosto, mi dolor paró y gracias a Dios me salvé de la úlcera”.

Aproximadamente son 10 kilómetros los que se recorren desde la iglesia de Santo Domingo en las Sierritas hasta la iglesia que lleva su mismo nombre en los escombros de la vieja Managua, ahí su morada será por 10 días consecutivos donde visitará los barrios orientales.