Honras al Teniente Fausto Rafael Barahona Narváez

Tatiana Rodríguez Vargas

La Policía Nacional rindió honores al Teniente Fausto Rafael Barahona Narváez, quien falleció en un accidente de tránsito en el Distrito Nueve de Managua. Gracias a su destacada labor en fortalecer la Seguridad del pueblo nicaragüense, se le otorgó la Condecoración Medalla al Mérito “Comandante Francisco Rivera Quintero”, misma que fue entregada a su familia, para su custodia.

El acto solemne estuvo presidido por el Comisionado General Fernando Javier Ocón, Subdirector General de la Policía Nacional, acompañado del Comisionado Mayor Julio Zamora, Segundo Jefe de la División de Personal y Cuadros, así como miembros del Consejo departamental de Carazo, así como oficiales de la Institución Policial, quienes realizaron valla de honor.

Durante el acto, realizado en la vivienda del Teniente Barahona Narváez, ubicada en la comarca Cañas Blancas, municipio El Rosario, departamento de Carazo, donde habitaba junto a su viuda, la señora Brenda Lorena Castro Díaz y sus tres hijos que procrearon en su matrimonio, se realizó la lectura de la Resolución 004-2026 de los Jefes de las Fuerzas Policiales de la República de Nicaragua, Primer Comisionado General Francisco Díaz Madriz y el Comisionado General Juan Victoriano Ruiz, donde se le otorga la condecoración especial.

Seguidamente el Comisionado General Fernando Ocón entregó la Medalla al Mérito a la señora Brenda, expresándoles palabras de aliento y agradecimiento por el arduo servicio y disposición que brindó el Teniente Fausto durante sus 25 años y cuatro meses de servicio en esta Institución.

“Fue una gran persona y nuestra Institución está adolorida que también lo siente, puede contar con nuestro apoyo, el apoyo de nuestra Co-Jefatura, el apoyo de nuestra Jefatura Suprema, el Comandante Daniel y la Compañera Rosario, siempre a la orden para servirle”, fueron las palabras que expresó el Comisionado General a su familia.

Un excelente ser humano

Gracias a su humildad, dedicación, disciplina y compañerismo, el Teniente no sólo se ganó el respeto de quienes le rodeaban, sino su cariño. Hoy su partida terrenal duele, pero con la esperanza que deja un legado interminable para sus compañeras y compañeros con quien compartió enseñanzas.

Su esposa, lo recordará como “un buen esposo, cariñoso con sus hijos, me decía que él daba todo por nosotros y su trabajo también porque él no fallaba, aunque viniera en la madrugada siempre regresaba al trabajo”, expresó su viuda.

Agradeció la presencia de cada oficial de la Policía porque “me han mostrado desde anoche que él era un buen Jefe, dedicado a su trabajo” y que su memoria sea recordada “como era él, era un gran hombre”.

                                                                                  Última morada

En los rostros de amigos, compañeros, familiares y vecinos se notaba la tristeza de esta pérdida irreparable, quienes acompañaron el féretro hasta su última morada, en el cementerio municipal, no es un adiós, sino hasta luego, porque lo despiden con la esperanza puestas de volverlo a ver en la resurrección.