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“Sueño con reunir a mi familia”

  • Un adolescente que ha navegado por aguas turbulentas, encontró corrientes mansas en el Centro Juventud de la Policía

23 de mayo del 2013

Carlos Larios


A sus 16 años de edad, Holvin David Medrano Jarquín, originario del barrio Jorge Salazar del Distrito Seis de Managua, no ha caído en la tentación y las garras de las drogas, los vicios y las pandillas a pesar de que nació en un lugar donde las zancadillas están a la orden del día para truncar los sueños de los “chavalos” y se desarrolló dentro de una familia desquebrajada.

Como a muchos adolescentes a Holvin le ha tocado vivir sin sabores. Desde niño no contó con el afecto y protección de un padre, mientras perdió a su mamá cuando cumplió los ocho años, ya que ella tomaba licor. Tiene nueve hermanos -seis varones y tres mujeres- pero una de ellas falleció en el municipio de Río San Juan.

Cuenta que a raíz del fallecimiento de su mamá, su hermano Santos Medrano, de 28 años, quien se dedicó a boxear en Nicaragua y ahora lo hace en Italia, se echó sobre los hombros la responsabilidad de la crianza de sus hermanitos y fue muy exigente con la disciplina de ellos.

La separación de los hermanos

Precisamente las exigencias de Medrano hacia sus hermanos provocaron que la mayor de las mujeres se llevara a las niñas a vivir a Nueva Guinea. Otra de ellas se fue a Guatemala, mientras el mayor de los hermanos, de 32 años, se fue a Costa Rica.

A los 10 años Holvin recuerda que tuvo un encontronazo con Santos, quien le pegó un golpe en el rostro, por lo que a esa edad decidió irse a la calle, pero con el apoyo de una vecina logró ingresar al Hogar Acogida Temporal donde permaneció cinco meses, luego consiguió entrar al Hogar Zacarías Guerra donde estuvo cuatro años y medio y sacó primer año de secundaria.

Este año, en su barrio, escuchó a una promotora de la Dirección de Asuntos Juveniles (DAJUV) de la Policía hablar de la mano amiga policial que brinda un abanico de opciones para que los jóvenes mejoren sus vidas, y desde febrero está recibiendo capacitación académica, espiritual y el oficio de mecánica con el que posteriormente podrá ganarse el pan de cada día.

“Si lo que quiere la Policía es sacar a los chavalos de los vicios y las drogas, entonces veo bien el trabajo que están haciendo…no es difícil sacar a los chavalos de las vagancias porque si el chavalo se lo propone lo hace, sin necesidad de venir al Centro Juventud, pero si no quiere entonces pone un ´pare´ y sigue en lo mismo”, consideró Holvin.

DAJUV sigue su ardua labor

El Comisionado Mayor Pedro Rodríguez, Jefe de la DAJUV, explicó que este año están recibiendo clases académicas y en diversos oficios 165 adolescentes y jóvenes que estuvieron en riesgo o que pertenecieron a pandillas. Además, dijo que han coordinado alianzas con el sector empresarial para poder ubicar a los “chavalos” en puestos laborales, una vez que han concluido con sus estudios.

La comisionada Paola Velásquez, Jefa de Asesoramiento y Control de DAJUV, conoce de cerca a Holvin y asegura que éste presenta un buen comportamiento, “a veces decimos que los muchachos son difíciles, pues con esas personas difíciles son con las que nosotros vamos a trabajar porque vamos a lograr que estos jóvenes tengan su carrera al final del período, principalmente en el caso de él que uno de sus sueños es poder reunir a su familia”, dijo Velásquez.

Mi meta es construir una casa grandota, grandota para reunir a todos mis hermanos y que vivan en ella, es que se ve bonito ver a una familia reunida”, Holvin Medrano.